Cuando los rasgos de personalidad perturban la adaptación y producen y deterioro funcional o un malestar en el individuo, se transforma en un trastorno de personalidad. Dentro de estos de incluye la personalidad "emocionalmente inestable". Lo padecen hombres o mujeres que tienen relaciones personales variables o intensas. Tienen un gran temor a ser abandonados y realizan grandes esfuerzos para que esto no suceda, aunque el temor siempre esta presente y sufren mucho por esto.
El miedo al abandono es por la intolerancia a estar solos y la necesidad de sentirse acompañados, ya que en estas personas la seguridad personal radica en sentirse queridos y aceptados. Cuando se enamoran, pueden postergar toda relación con el entorno para dedicarse totalmente a si enamorado/a, llegando a soportar desprecios, malos tratos e, incluso, abusos sexuales. Son parejas que buscan estar "siempre juntos" y pretenden compartir hasta los mas mínimos detalles.
Ante una frustración, la persona idealizada pasa a ser devaluada o a recibir reproches agresivos por que no le brinda toda la atención o el tiempo que necesitan. La vida emocional oscila, así, de un extremo a otro, entre lo idílico y lo catastrófico, sin términos medios.
Por lo general, el otro miembro de la relación también tiene sus particularidades, y es común encontrar cierto grado de simbiosis entre ambos.
Otra característica es la impulsividad: las personas emocionalmente inestables actúan con frecuencia sin pensar en las consecuencias de sus acciones. Generan bastante desconcierto a su alrededor, ya que las reacciones airadas y los cambios de opinión afectan la convivencia. Suelen ser hipersensibles, "estallan" por cualquier motivo y se enojan con la persona que suponen que los debería querer y atender. Los vínculos de pareja y familiares se fractuan con facilidad.
A la bronca le sigue la culpa, por lo que después de la ira pueden sentirse malas personas. También es común que manifiesten un sentimiento crónico de vacío interior y de aburrimiento, y busquen siempre algo que hacer aunque les resulte difícil de encontrarlo.
Tienden a desvalorizarse, por lo cual es frecuente que abandonen cuando están cerca de lograr un objetivo, generando reacciones de incomprensión en los demás ya que, por ejemplo, dejan una carrera universitaria cuando están por recibirse.
En una época se considero que eran casos intratables, pero en la actualidad la combinación de psicoterapia y psicofarmacos permite ofrecer una ayuda potencialmente satisfactoria."
Dr. Norberto Abdala.

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